domingo, 6 de marzo de 2011

LA BELLA Y LA BESTIA


¿Quién en su infancia, o tal vez en la adultez,
no conoció la famosa historia de La Bella y La Bestia?

Hermosa fantasía que ya en la edad adulta me puso a reflexionar,
llegué a la conclusión que esa historia podría relatar
el encuentro entre el sexo y el amor.


La Bestia solitaria en su castillo hedonista
representaría al sexo cuando no va acompañado del amor.
La Bestia es la pasión, el ardor, la lujuria, violentos espasmos,
gemidos, placer violento, posesión egoísta de otro ser,
en donde el alma y las emociones son echadas a un lado
por la exaltación del deseo que se posesiona de todos nuestros sentidos,
el clímax a través de la copulación de dos animales en celo.


La Bella libre como el viento, feliz y cantarina
representaría al amor cuando no va acompañado de sexo.
La Bella, ama platónicamente, se alimenta de ternura, dulces suspiros,
añoranza, nostalgia, palpitar del corazón al pensar en el ser amado,
soñar con que a pesar de todos los obstáculos algún día estarán juntos
para decirse cara a cara dulces palabras de amor,
eterna tristeza de saber que se desea lo inalcanzable.

Cuando La Bella y La Bestia se encuentran
puede suceder que la Bella se someta a La Bestia
y es allí donde muere el amor, se transforma en desencanto,
sensación de vacío, lágrimas y sufrimientos,
separación, ruptura y hasta indiferencia.

Pero si por fortuna La Bella es quien llega a domar a La Bestia
se produce el más maravilloso de los encuentros: dulce pasión,
tierno ardor, placentero deleite que llena de plenitud el vacío,
gemidos que se transforman en música celestial,
relámpago que un trueno no podrá olvidar, delirio que proclama el cielo, concierto inolvidable de emociones, éxtasis sublime
donde se funden cuerpo, alma y emoción por siempre y para siempre.

No hay comentarios: